847-Arabshah




DESCRIPCIÓN DE UN JARDÍN

Cuando llega la dulce primavera
y el cervato fugaz ha desplegado
todas sus fuerzas ya, cuando el arribo
de las rosas el céfiro en los huertos
con su lascivo aliento anuncia, ríen
con murmullo suave los arroyos,
las ramas con respeto se doblegan,
y al vergel concurrimos, que enamora
con sus bellezas a natura misma,
las elevadas nubes, que lo entoldan,
por do quiera derraman sus raudales,
pero en él su cristal hermosas perlas
esparce sobre el bombacino suelo,
donde las copas son como rubíes,
los dientes jaspes con graciosa risa,
ojos cual plata vivos amorosos,
y ramas que al pasar, pequeños numos
con impulso travieso nos arrojan.
Sus aves en los troncos o volando
cantan sonoras, y al bajar trasciende
su cuerpo a almizcle, y se enrarece el aura
cuando por sus colinas atraviesa.
Éste es el paraíso donde luce
con todo su esplendor la luna mía,
y el jardín del Edén, donde con gusto
la inmensa eternidad hace su asiento.

¡Oh, cuánto de alegría en él se encuentra
y cuántos ésta regocijos causa!
Pues no se ve en su seno más que abrazos,
besos, caricias, rebosadas copas,
canto amoroso, plácido sosiego.

Si vinieran aquí los solitarios
perderían su olor, y de sus votos
les quedaría sólo la pobreza.

Vamos, muchacho, dame (pues no es tiempo
de tristezas) el vaso de alegría.
Desliemos en él con su templanza
los adversos acasos de la suerte,
y dame vino y agua, todo junto,
y vigor juvenil y lindo rostro.

No digas nada de esto a los censores
que, preñados de orgullo,se figuran
con enfático tono alucinarnos,
y ninguna expresión se te deslice
que a la nuestra amistad en algo ofenda.

Arabshah

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