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48-Ramón Ortega




EL AMOR ERRANTE

Filas de caserones de vieja arquitectura
que en el frontón ostentan el signo de la cruz.
Sobre la calle hosca pasa la noche oscura
como un fúnebre paño. Ni una voz, ni una luz.

En esta casa tuya, quizás, en las ojivas,
entre el silencio grave de la calleja sola,
tejieron un murmullo de pláticas furtivas
un linajudo hidalgo, y una dama española.

Más hoy es ¡oh, señora! un rondador nocturno,
un bardo trashumante de rostro taciturno
quien coloca la ofrenda de amor en tus umbrales.

Y quien, bajo la noche, frente al balcón florido,
se angustia al ver el sacro blancor de tu vestido,
que cruza vagamente detrás de los cristales.

Ramón Ortega

292-José Antonio Domínguez



AMOROSA

Yo te he visto, en esa hora fugitiva
en que la tarde a desmayar empieza
doblar cual lirio enfermo la cabeza,
la cabeza adorable y pensativa.

Y entones, más que nunca, sugestiva
se ha mostrado a mis ojos tu belleza,
como en un claroscuro de tristeza
con palidez que encanta y que cautiva.

Y es que en tu corazón, antes dormido,
el ave del amor ha hecho su nido
y entona su dulcísimo cantar.

Y al escucharle, en ondas de ternura,
languidece de ensueños tu hermosura
¡como un suave crepúsculo en el mar!

José Antonio Domínguez

309-Manuel Molina Vigil



TE AMO AÚN

Hubo un tiempo, ¿recuerdas?, que a tu mano
estrechaba la mía tiernamente;
hubo un día, es verdad, que allá en tu frente
mi ardiente labio se posaba ufano.

¿Quién me dijera entonces que cercano
estaba el fin de nuestro amor vehemente,
y que a tu corazón indiferente
mi corazón invocaría en vano?

Embriagado en tu rostro, yo creía
eternas tu pasión y mi ventura;
pero al fin de olvidarme llegó el día;

se extinguió de tu amor la llama pura,
y hoy miras impasible mi agonía
y yo adoro en silencio tu hermosura.

Manuel Molina Vigil

658-Juan Ramón Molina



SONETO

Esquivando miradas indiscretas,
por oscuros y negros callejones,
al fin logré llegar a tus balcones
cargados de oloríferas macetas.

¡Cuántas pláticas dulces y secretas
llenas de juramentos e ilusiones,
tuvimos en aquellas ocasiones
al voluptuoso olor de las violetas!

¿En dónde estás, oh casta Margarita,
que en mi azarosa juventud lejana
me concediste la primera cita?

Te evaporaste como sombra vana,
y hoy, hecha polvo tu feliz casita,
se ignora dónde estuvo tu ventana.

Juan Ramón Molina

669-Joaquín Soto



RENOVACIÓN

Sobre un viejo cariño se levanta otro nuevo.
Caen rosas marchitas de todos los rosales
y otras cubren sus ramas. En mi espíritu llevo
por cada rosa muerta muchas rosas triunfales.

Amo la Primavera y mi cantar elevo
lleno de sol, en días brumosos y otoñales.
Mi Pegaso suspira por la aurora, y lo abrevo
de las claras corrientes en los limpios cristales.

Cultivo un nuevo ensueño sobre otro ensueño en ruinas
y abono los rosales con sus propias espinas.
¡Así, mi jardín tiene la perenne fragancia

que de ensueño y belleza nuestro espíritu cubre,
y en mi alma revientan con la misma constancia
las rosas de la Vida, en abril y en octubre!

Joaquín Soto