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En toda persona alienta el Espíritu de Dios

“Dado que creo que en toda persona alienta el espíritu de Dios, no puedo destruir, y siento que mi obligación consiste en evitar ayudar a destruir vidas humanas en la medida de mis capacidades, por fuerte que pueda ser mi desacuerdo con las acciones o las ideas de una persona. Toda mi vida ha estado dedicada a actos de creación (mi profesión es la de compositor) y no puedo participar en actos de destrucción.” 

Benjamin Britten

Ocaso

Agótase nuestra vida sin murmullos ni quejas,
abandonando el mundo después de haberlo colmado de beneficios.
Así, el sol, cuando ha terminado su carrera diurna,
extiende aún por el cielo una luz dulce,
y los últimos rayos que lanza en el aire
son sus últimos suspiros por el bien del mundo.

Federico II de Prusia

La Tribu



LA TRIBU

Los hombres de mi tribu no entienden de la muerte,
no fueron educados en eso de morir,
por eso el estar vivos es lo que nos divierte...
¡Qué más puedo decir!

Los vivos de mi tribu no aceptan moribundos,
ni zombies, ni homicidas, ni curas del ayer,
ni los arrepentidos, ni los meditabundos....
¡Qué le vamos a hacer!

La tribu de los vivos que simplemente viven
disfrutan de la vida con todo el frenesí,
no saben de las tribus de los que se desviven...
¡Las cosas son así!

No existen tribunales, ni las tribulaciones
que tienen otras tribus que no podemos ver
con las distribuciones de sus tributaciones...
¡Como tiene que ser!

Vivimos en la tribu y en ella disfrutamos,
jamás supimos nada que no fuera vivir,
mas cuando de tantísimos goces nos cansamos...
¡nos vamos a dormir!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Píldora del Silencio



LA PÍLDORA DEL SILENCIO

Oh píldora del silencio,
la música compartida
que emerge, reconocida,
desde el Dios que reverencio,
fuente perfecta de vida.

Llave de luz, frenesí,
del canto y del movimiento
de la vida, raudo o lento,
ágil como el colibrí,
veraz como el sentimiento.

Papel de amor que interpreto,
de terciopelo de alas
de ángeles, amuleto,
que, sin muletas sujeto,
del alma expresa las galas.

Son las gotas del rocío
del presente que presencio,
libre como mi albedrío,
que ata feliz al Dios mío
la píldora del silencio.

Jesús María Bustelo Acevedo

Somos Naturaleza



SOMOS NATURALEZA

Somos Naturaleza,
y todo lo social
no es nada natural,
igual que la tristeza.

La pena es un invento
del que se niega al goce,
y no se reconoce
en cada sentimiento.

Porque somos sentir,
y hacerlo en libertad,
perenne en la verdad
gozosa de vivir.

Y la imaginación
es la preciosa vía
de la sabiduría
que ofrenda el corazón.

Jesús María Bustelo Acevedo

Los Versos de un Multimillonario



LOS VERSOS DE UN MULTIMILLONARIO

Son palabras del multimillonario
en que la vida vino a convertirme,
cuando la vida vino, si es que viene,
que los bienes del vivo siempre viven.

Un multimillonario
que vive súper y no supervive,
que goza eternamente de estar vivo,
porque sólo los muertos se des-viven.

Un multimillonario, un poderoso,
un pudiente que al impotente oprime
con la infinita risa de los ángeles
que su vida bendicen.

¡Pobre de aquel que es pobre
y su vida no estime,
porque rico es cualquiera
que alegremente vive!

Jesús María Bustelo Acevedo

Serse



SERSE

Si no nos somos nosotros,
pues algo tendrá que serse,
que, en verdad, es como verse
como tomados por otros.

Pero ser los que no son
ni serán nosotros mismos
es lanzar a los abismos
la verdad del corazón.

Por eso, séte, que sé
que siéndote sientes ir
cuanto no es vivir: sentir,
sin sentir lo que se fue.

Jesús María Bustelo Acevedo

En el Principio fue el Verbo



EN EL PRINCIPIO FUE EL VERBO

El Verbo fue en el principio,
pero no el verbo de un ripio
terrenal,

sino el Verbo del Edén,
más allá del falso bien
y del mal.

Y luego se conjugó,
porque Dios se complació
con los juegos;

que el que juega y se complace,
con su inocencia deshace
fatuos egos.

Porque jugar es vivir,
pero no hacerlo es morir
cual iluso

que abandona la verdad
que nuestra Divinidad
nos dispuso.

Por eso, vuélvete siervo
de ese misterioso Verbo
y haz que vibre

tu latir con el de Dios,
que al hacer Uno los dos
eres libre.

Jesús María Bustelo Acevedo

Madrenuestra



MADRENUESTRA

Madre nuestra que estás en el Cielo,
Madre nuestra que estás en la Tierra,
Madre nuestra que estás en el vuelo
de esa prole que acierta y que yerra.

Madre nuestra que el bien nos desvela,
Madre nuestra que el mal nos entierra,
que en la estrella lejana rïela
y el calor de un abrazo encïerra.

Madre nuestra que das el consuelo
a quien sufre por mor de esa guerra
que ha erigido en su torre de hielo

a la que temeroso de aferra
sin sentir el calor de tu Cielo,
Madre nuestra que estás en la Tierra.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Reina Sofía



LA REINA SOFÍA

La Reina Sabiduría
es sencilla, noble y pura,
lo mismo que la cordura
del corazón que nos guía.
No es la estatua vana y fría
que se sienta sin sentir,
y a la muerte quiere ir,
ya que la vida es acción,
la misma que el corazón
manifiesta en su latir.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Los locos somos nosotros!



LOS LOCOS SOMOS NOSOTROS

Los locos somos nosotros,
no era el loco Don Quijote,
el que abrazó la cordura
que habita en los corazones,
y, a su manera, se puso
a desfacer los errores,
a derrotar los gigantes
que tras molinos se esconden,
a liberar a las gentes
de sus indignas prisiones,
velar por damas sencillas
que son hermosas y nobles
más allá de lo que digan
jerárquicas invenciones,
a amparar a los pequeños
de nuestros actos más torpes,
y, finalmente, a morir
al dudar de sus acciones,
como dudan los mortales
cuando ignoran que son dioses,
como bien dijo Jesús
de Nazaret a los hombres...
¡Los locos somos nosotros,
no era el loco Don Quijote!

Jesús María Bustelo Acevedo

Fuerza curativa

"La fuerza curativa de la Naturaleza penetra en mí, llenándome de salud y de armonía."

Antonio Blay Fontcuberta

Esperanza

El Papa, durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, señalaba "en Jesús Dios nos dona la vida eterna, la dona a todos, y todos, gracias a Él tienen la esperanza de una vida más verdadera que ésta. La vida que Dios nos prepara no es un simple embellecimiento de la actual: ella supera nuestra imaginación, porque Dios nos sorprende continuamente con su amor y con su misericordia". Por lo tanto, destacaba que "¡no es esta vida la que hace referencia a la eternidad, a la otra vida, a aquella que nos espera, sino que es la eternidad la que ilumina y da esperanza a la vida terrenal de cada uno de nosotros!". Afirmó, además, "la experiencia que hacemos de su amor y de su fidelidad se enciende como un fuego en nuestro corazón y aumenta nuestra fe en la resurrección. De hecho, si Dios es fiel y ama, no puede serlo por tiempo limitado: ¡la fidelidad es eterna, no puede cambiar, el amor de Dios es eterno, no puede cambiar! No es por tiempo limitado: ¡es para siempre!, ¡es para ir adelante! Él es fiel para siempre, y espera a cada uno de nosotros, nos acompaña a cada uno de nosotros con esta fidelidad eterna". Un recordatorio para noviembre, que, recordemos, la Iglesia lo ha dedicado a los difuntos.

Rosario Cantos

El Hombre es Capaz de Dios




EL HOMBRE ES CAPAZ DE DIOS

Que el hombre es capaz de Dios
y Dios es capaz del hombre,
se sabe, por más que asombre,
al hacer Uno a los dos.

Y aunque no haya dos sin tres,
por la gracia de la hembra,
bien cosecha quien bien siembra
del derecho y del revés.

Pero al mentarlo, además,
miento también a la vida,
cercana o desconocida,
que percibes o que das.

Cuando no se escapa en pos
del ídolo y del renombre,
de Dios es capaz el hombre
y capaz del hombre es Dios.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Yo también soy believer!




¡YO TAMBIÉN SOY BELIEVER!

Yo también soy believer, justamente,
porque creo en milagros, y me alegro,
creo que puedo volar eternamente
si a mi Ser me reintegro.

Yo también soy believer, tengo fe
en la vida que nunca se concluye
y en el Amor que Dios comparte y que
perennemente fluye.

Yo también soy believer, creo en vos,
como Bosé o el Rey León; no obstante,
sin el Amor de Aquel no es abundante
ninguno de los dos.

Yo también creo en Dios y en el cariño;
lo más guay, lo más simple, lo más díver,
lo alberga quien eternamente es niño
y ejerce de believer.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Pasarela




LA PASARELA

Aquí empieza la gala del amor,
los lindos corazones muy coquetos
van desfilando por el Arco Iris
que pasarela mágica se ha vuelto.

Hay uno pequeñito y muy torpón
que cada dos por tres está en el suelo,
pero otro muy gordito y generoso
se apresura a animarlo y socorrerlo.

También está la abuela corazona
que se para a escribir hermosos versos,
y su nieta le dice: "Date prisa,
abuelita, que se nos va el abuelo".

Otros dos corazones, pegaditos,
se alejan, apartándose del resto;
tanto tiempo se pasan los dos juntos
que los demás les llaman "los gemelos".

Hay otro corazón muy chiquitito
que se sube a unos zancos gigantescos,
y a todos les resulta muy gracioso
que piense que los otros son pequeños.

Hay unos corazones invisibles
a los que también llaman "los hambrientos";
algunos que los vieron aseguran
que no son invisibles sino negros.

Y marcha un corazón tan diminuto
que a veces se le pisa sin quererlo;
se imagina que viene un huracán
si se levanta una mijita el viento.

Están los corazones con corbatas
que avanzan siempre con semblante serio;
a menudo otros muchos se confunden
y les preguntan: "¿Dónde es el entierro?".

También hay corazones con dos alas
que más que caminar alzan el vuelo;
y muchos que no vuelan se imaginan
que son extraterrestres o extranjeros.

En fin, se acaba aquí la pasarela
donde los corazones son modelos;
modelos, aunque algunos desfilando
no nos vayan dejando un buen ejemplo.

Bueno, amigas y amigos, ya termino,
esperando agradarles con mis versos,
¡Dios les bendiga y deje que desfilen
en esta pasarela mucho tiempo!

Jesús María Bustelo Acevedo

Gente Estupenda




GENTE ESTUPENDA

Somos personas estupendas,
enamoradas de la vida;
algunas, siempre satisfechas,
no se sorprenden cuando triunfan;
a otras, en cambio, no las rinden
las apariencias negativas,
y siempre avanzan amorosas
con su entusiasmo y su alegría;
algunas rezan, otras llevan
las oraciones más divinas
en sus sencillos corazones
y en la pureza de sus risas;
muchas reciben del Señor,
en cuerpo y alma, cuanto pidan;
y otras no hay nada que no ofrenden
desde sus almas infinitas...
Somos personas estupendas,
enamoradas de la vida.

Jesús María Bustelo Acevedo

Mis Versos





MIS VERSOS

Yo soy un hombre sincero
de donde nace la guasa,
donde el duende y el salero
tienen casa.

Allá el tiempo se ha parado
y el espacio es infinito,
allá todo se ha tornado
más bonito.

Y una copla, torpe o sabia,
le da fuego a su alegría,
aunque quede tanta rabia
todavía.

Allá el Sol, con un abrazo,
se retira a descansar
y se duerme en el regazo
de la mar.

Luego, cada amanecer,
cicatriza tus heridas,
y las lágrimas de ayer
las olvidas.

Que no hay rimas tan hermosas
como el hecho de vivir,
aunque queden tantas cosas
por decir.

Y no hay canto con más brío
ni verdad más prometida
que ese propio desafío
de tu vida.

Yo también quisiera, empero,
como el gran José Martí,
dejar los versos que quiero
por ahí.

Los versos que ven mis ojos,
campechanos y sencillos,
versos azules y rojos
y amarillos.

Y de todos los colores,
y sin trampa, sin engaño,
que las rimas y las flores
no hacen daño.

Versos simples, sin espuelas,
ni amargura ni dolor,
sin milicias, sin escuelas,
sólo amor.

Antes que el río a la calma
de la mar vaya a morir,
quiero mis versos del alma
compartir.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Regalo



EL REGALO

Aquí comparto un poema
que me regala la vida,
tan generosa y profunda
como su propia alegría;
bajo un papel de colores
y un lazo de plata fina,
hay un alma misteriosa
vestida de poesía...
Y en el alma, una quietud,
como una flor, pequeñita,
que nos ofrenda la esencia
de sí misma...
¡Maravilla diminuta
que en verdad es infinita!...
Un regalo misterioso,
lleno de sabiduría;
un presente para ser
quien lo comparta y lo viva.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Dios de los Ateos



EL DIOS DE LOS ATEOS

El dios de los ateos es la muerte;
pensar que la tememos, les divierte.
Mas, si morir es cierto,
¿por qué en sí mismo el dios su ley invierte,
ya que nunca está muerto?
¡Pobre dios homicida
que se rinde a las leyes de la vida!

Jesús María Bustelo Acevedo