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En toda persona alienta el Espíritu de Dios

“Dado que creo que en toda persona alienta el espíritu de Dios, no puedo destruir, y siento que mi obligación consiste en evitar ayudar a destruir vidas humanas en la medida de mis capacidades, por fuerte que pueda ser mi desacuerdo con las acciones o las ideas de una persona. Toda mi vida ha estado dedicada a actos de creación (mi profesión es la de compositor) y no puedo participar en actos de destrucción.” 

Benjamin Britten

¡Los Ángeles son la Alegría!

http://lsmss.blogspot.com


¡LOS ÁNGELES SON LA ALEGRÍA!

Los ángeles son la alegría
y angélicos somos los hombres
que fuimos creados eternos,
perfectos, sin faltas ni errores,
tal como las hadas risueñas,
tal como los elfos del bosque,
tal como las musas que acercan
del Cielo las inspiraciones,
un Cielo que vive en las almas
de todos los hombres.

Los ángeles son la alegría,
y, alegres, mujeres y hombres,
volvemos a ser lo que somos
sin limitaciones.

Jesús María Bustelo Acevedo

Poeta Divino



POETA DIVINO

Bellos versos, Señor, te felicito:
el mar, el sol, la luna, las estrellas,
la flor, la brisa... Tantas cosas bellas
que hicieron tu poema tan bonito.

Tú que eres ese lírico infinito
que has dejado de ti preciosas huellas
en tus obras geniales, ¿por qué en ellas
le dejaste un lugar a lo maldito?

¿Será porque sin ello, aunque me asombre,
no se puede a tu forma hacer al hombre
y donde hay un acierto hay un error?

¿O será que tu obra no ha acabado
y tu mano en la suya ha delegado
para que la acabemos con amor?

Jesús María Bustelo Acevedo

Credo



CREDO

Yo creo en la Creación
porque crear es creer,
y quien no lo pueda ver
no conoce el corazón.

Más allá de la pasión
y más acá del placer,
del hombre y de la mujer,
yo creo en la Creación.

Yo creo en los creadores
que han llevado a las estrellas
el perfume de las flores,

y que danzando con ellas,
entre abrazos de colores,
ofrendan sus almas bellas.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Sueño de Adán




EL SUEÑO DE ADÁN

Hoy la novena lección
voy a cantárosla en versos,
a ver si torno el discurso
un poquito más ameno.
Este sencillo romance
creo que vendrá perfecto...
Perfectos, precisamente
así por Dios fuimos hechos,
y son las mismas que Él
las virtudes que tenemos.
Somos, hombres y mujeres,
en lo vano y en lo cierto,
misteriosos creadores
como el Creador Primero,
pero que en vez de Belleza
creamos algo más feo:
las falsas caricaturas
que fabrica nuestro ego,
lejos del Edén que fuimos,
y somos, aunque ignoremos
que a nuestras almas, eternas,
no las enturbian los sueños
de separación, carentes
de culpa, dolor y miedo
con los que jugando erige
sus desvaríos el ego.
Y, ¡qué importa!, si esos mundos,
más que falsos, ya están muertos,
y no están entre los bienes
de nuestro Ser Verdadero.

Jesús María Bustelo Acevedo


Dioses




DIOSES


No necesitas ningún estímulo

para que emerjan tus creaciones,
deja que fluyan plácidamente
como las aguas de las alturas,
como el perfume que hay en las flores,
como las risas, como las lágrimas,
de los que sufran, de los que gocen,
como los besos de los amantes,
como los versos de los cantores,
como la fe, que es el gran Dios
y el creador de los creadores,
nuestro gran padre, nuestra gran madre,
nuestra gran hija, nuestro gran hijo,
aquel que hizo todos los hombres
y las mujeres, niños y ángeles,
como a sí mismo, como a sus dioses.

Jesús María Bustelo Acevedo

Copyright



COPYRIGHT


Dios también está en la S.G.A.E.

defendiendo sus derechos,
pero yo infrinjo sus leyes
inventándome Universos.
Yo levanto un Paraíso
y un vivir donde no hay muertos,
una serpiente divina
y unos ángeles con sexo,
castigos que hacen reír,
pecados de cachondeo,
oraciones que se bailan,
instantes que son eternos,
goces que son infinitos
y demonios que son buenos...
Pero lo siento en el alma,
Dios mío, pues no respeto
el sagrado copyright
que te dio ser el primero,
y sólo pienso abonar
las semillas que hay en ellos,
donde también hay un Dios,
pero es el Dios verdadero.

Jesús María Bustelo Acevedo

186-Poeta Anónimo



MUJER

Cuando Dios te hizo mujer,
pensaba que el Universo,
no se llenaría de estrellas,
ni la tierra de veneros,
ni los arroyos y ríos
recorrerían los senderos,
ondulados de las sierras
en torrentes de misterio.

Cuando Dios te hizo mujer,
pensó que serías el verso,
que escribirían los poetas
en la nostalgia de un sueño;
recibiendo la dulzura
de los arrullos y besos,
llenos de gozo y ventura
y fragancia de tu aliento.

Cuando Dios te hizo mujer,
pensó que sólo tu cuerpo
sería poesía en el aire
y sensación de deseo,
que los hombres al mirarte
añoran con sentimiento
los besos que puedas darles
en una noche de ensueño.

Cuando Dios te hizo mujer,
¡sólo pensó en admirarte!

Poeta Anónimo

193-Sor María del Carmen



TODO CANTA A DIOS

En el campo, las cándidas flores
perfume y colores
le dan al Señor.
En el Cielo, las puras estrellas,
radiantes y bellas,
le dan resplandor.

En los bosques, el fruto salvaje
le rinde homenaje
cual súbdito fiel.
Y, aunque pobre a la vista parece,
la abeja le ofrece
la cera y la miel.

En el aire, las aves volando
le van alabando
con cantos de amor.
En el agua, los peces ligeros
le dan, placenteros,
tributo y loor.

Cuando ruge la fiera tormenta
parece que intenta
su gloria extender.
Y hasta el mar, agitado y bravío,
su gran poderío
pregona doquier.

Sólo el hombre que Dios ha criado
contra Él rebelado
le niega el amor.
Sólo él, ofendiéndole, ingrato,
le llena, insensato,
de amargo dolor.

Sor María del Carmen

205-León de Arroyal y Alcázar



A DIOS

Cuando alzando los ojos miro al cielo
adornado de estrellas refulgentes,
de luna y sol las vueltas diferentes,
y de los orbes el constante vuelo.

Y tornando a bajarlos, veo el suelo
regado con los ríos y las fuentes,
henchido de hombres, brutos, y vivientes,
que procrean su especie con anhelo.

Al contemplar de todo la hermosura,
y el inmutable orden, que en sí tiene,
y observa la feraz naturaleza,

a Ti elevo mi alma con fe pura,
oh eterno Creador, y cual conviene
bendigo en altas voces tu grandeza.

León de Arroyal y Alcázar

Yomismismo

YOMISMISMO

Partido del Yomismismo,
que lo lidero yo mismo
con mi gracia y con mi arte;
si tú quieres tomar parte,
sinceramente lo siento:
no hay más sitio, de momento.
Pero te daré una pista
como honrado yomismista:
aléjate del abismo
e invéntate el Tumismismo,
construye tu profecía
y mata la hipocrecía,
levántate tu futuro
que será mucho más puro
que el que den esos políticos
con sus cerebros raquíticos
que te quieren ver ausente
aun de tu propio presente...
¡Que yo no apoyo más lista
que mi alma yomismista!

Jesús María Bustelo Acevedo 

357-José María Ortega Martínez



LEY DIVINA

Cautivo el mar enfurecido estalla,
implacable y tenaz en sus rencores;
cuantos fueron del mundo moradores
le vieron batallar cual hoy batalla.

De leve arena incontrastable valla
opuso el Hacedor a sus furores,
y del tiempo insensible a los rigores
ni duerme, ni sosiega, ni se calla.

Enmudece la ciencia ante el misterio,
y no concibe el pensamiento osada
tanta soberbia en tanto cautiverio.

Dios dijo al mar sañudo y encrespado,
la linde al señalarle de su imperio:
¡De aquí no has de pasar… y no ha pasado!

José María Ortega Martínez

Creación

CREACIÓN

Nada más sabio que el silencio,
precisamente así es la voz
de quien nos habla desde el alma
y libremente nos creó.

La libertad que nos bendice
con la pureza de su amor,
que quien nos hace no nos hice
objetos de su posesión.

Y cada cual en su albedrío
con Voluntad de Creación
puede seguir con esa obra
que en el silencio comenzó.

Jesús María Bustelo Acevedo

438-Juan Arolas



MEDITACIÓN

Yo te veo, Señor, en las montañas
que soberbias se miran en su altura,
do reciben la luz con que las bañas,
antes que este hondo valle de tristura;

y en el último y lánguido reflejo,
que recogen del día moribundo,
cuando su altiva cumbre es el espejo
de las sombras que caen en el mundo;

y en su color azul y nieve fría
que oculta la preñez de los volcanes,
como encubre falaz hipocresía
de infame corazón pérfidos planes.

Que tú les das la niebla matutina
que se pierde por leve y vaporosa,
tú les enciendes llama que ilumina,
tú su cráter entibias y reposa.

Desataste en sus cimas y pendientes,
para calmar la sed de los mortales,
las cristalinas venas de las fuentes
y escondiste en su seno los metales.

Mas ellos ambicionan el tesoro
que previsión de un padre les encierra,
no pueden apagar la sed del oro
y rompen las entrañas de la tierra.

¡Metal de execración! ¡Metal maldito,
cuya pálida luz cegó los ojos,
doró deformidades del delito
y alumbró los desórdenes y enojos!

Yo te veo, Señor, en los breñares
poblados de malezas muy bravías,
en los altos, difíciles lugares,
do el águila renueva largos días,

el águila que es hija de los vientos,
con su nido que es campo de batalla,
lleno de los despojos más sangrientos
del vulgo de las aves que avasalla,

sombría como el sitio donde habita,
de furibundos ojos y de garras
duras como las peñas que visita,
corvas como moriscas cimitarras.

Que tú para cortar los aquilones
la fuerza muscular le diste en prenda;
te busca por las célicas regiones,
por eso mira al sol como a tu tienda.

Tú contaste sus plumas más ligeras,
como cuentas los árboles y frutos,
los átomos que cruzan las esferas,
y hasta la eternidad por sus minutos.

Yo te veo en el mar: en la ola verde,
azul, o sonrosada que camina,
que con orla de aljófares se pierde,
mientras otra más alta se avecina.

También cuando lo tienes en bonanza,
para el pequeño alción que a sus cristales
fía su hermosa prole y su esperanza,
mientras atas furiosos vendavales.

Y en el cetáceo enorme que entre hielos,
que muros de cristal pueden decirse,
alza dos ríos de agua hasta los cielos,
y agita el mar del norte al rebullirse;

que herido del arpón, iras alienta,
con su sangre las aguas enrojece,
y las pone agitadas en tormenta…
¡Tanto puede su mole que padece!

Tú le diste los mares por presea
donde tenga por lecho las bahías
el boreal y antártico pasea;
por abismos de espuma tú le guías.

Yo te veo, Señor, en el insecto
que busca en la camelia nido y casa,
con las galas de adorno tan perfecto
que unas púrpura son, otras son gasa;

y en el que enamorado de su pompa
se contempla en la fuente bulliciosa,
y en el que chupa almíbar con su trompa,
y en el que se adormece en una rosa;

y el que queda suspenso ante las ovas
mecido en equilibrio con las alas,
y al parecer les canta dulces trovas
que sólo entiendes tú que a ti te igualas;

y en el reptil que turba ninfas puras,
que por su cauce nítido se alegra,
y el que por las musgosas hendiduras
asoma su cabeza verdinegra.

Tú has vestido de flores las colinas
cual nunca Salomón se engalanara,
cuando a ruego de hermosas concubinas
ídolos en los bosques adorara.

Tú has dado los aromas y canelas,
papagayos hermosos y parleros,
búfalos, elefantes y gacelas,
cedros, palmas, acacias, bananeros.

Que tú eres el principio de ti mismo,
sin contar el origen de tus días,
grande en la inmensidad y en el abismo,
Dios de eternas venturas y alegrías.

Juan Arolas

464-Gaspar Núñez de Arce



AMOR

¡Oh, eterno amor, que en tu inmortal carrera
das a los seres vida y movimiento,
con qué entusiasta admiración te siento,
aunque invisible, palpitar doquiera!

Esclava tuya, la creación entera
se estremece y anima con tu aliento;
y es tu grandeza tal, que el pensamiento
te proclamara Dios si Dios no hubiera.

Los impalpables átomos combinas
con tu soplo magnético y fecundo:
tú creas, tú transformas, tú iluminas;

y en el cielo infinito, en el profundo
mar, en la tierra atónita dominas,
¡amor, eterno amor, alma del mundo!

Gaspar Núñez de Arce

542-Terence Mann



CAMPO DE SUEÑOS

Si lo construyes, vendrá,
no se quedará en tinieblas
con la ilusión de vivir
sin que nazca y sin que muera.

Si lo construyes, vendrá,
aguarda sin que lo pueda
que comiences tu trabajo
y le permitas que venga.

Si lo construyes, será
como aquello que se sueña
y una mañana radiante
con emoción te lo encuentras.

Que a tu vida la acompañan
todas las cosas que creas.

Terence Mann

579-Rafael María Baralt



A DIOS

Cielos, orbes y abismos reverentes
narran tu gloria, ¡oh Dios!, y tu grandeza;
y ante el sol inmortal de tu belleza
postran los santos las radiosas frentes.

Materia y forma, especies y vivientes
sacaste a luz con próvida largueza;
y bebe, sin cesar, naturaleza
copiosa vida en tus eternas fuentes.

Diste al hombre tu imagen, y un destello
es su razón de tu razón sublime,
con que pusiste al gran prodigio el sello;

pues sólo aquel es digno de adorarte
que en libre estadio el pensamiento esgrime,
y libre puedo, aunque en error, negarte.

Rafael María Baralt

616-Julia Pérez y Montes de Oca



A DIOS

Del volcán en las lavas ardorosas,
del monte en la magnífica eminencia,
del agua en la ondulante transparencia,
del fuego en las serpientes luminosas;

En los doseles de purpúreas rosas,
del fresco valle en la agradable esencia,
del bosque en la lozana florescencia,
del cielo en las llanuras majestuosas.

En cuanto brota de la tierra inculta,
en cuanto al aire tenue se levanta,
en cuanto el mar en su interior sepulta.

En todo lo que aterra o lo que encanta,
nunca, Señor, al hombre se le oculta
la omnipotente huella de tu planta.

Julia Pérez y Montes de Oca