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¡Buda me habló en Internete!
¡BUDA ME HABLÓ EN INTERNETE!
Más o menos a las siete
de la mañana, un domingo,
y al verlo me dio un respingo,
¡Buda me habló en Internete!
Sorprendido al ver venir
de repente a ese gachón
de donde Michael Jacksón
se fue hace tiempo a vivir,
y por salir de la duda,
le dije así: "Venerable,
si algo de mí quiere, hable..."
Y, entonces, me dijo Buda:
"He venido del Nirvana,
el divino Paraíso,
donde el menda entrar no quiso
porque no le dio la gana,
"y es que en todos mis hermanos
pretendo ver la virtud
de la eterna juventud;
cuando todos estén sanos
"y disfruten del Edén,
cuya entrada sigue abierta,
yo pasaré por la puerta
y me sumaré también
"a gozar de cada don,
que ni empieza ni termina,
que da esa fuente divina
que está en nuestro corazón.
"Mas ahora quiero, Jesús,
que prosigas escuchando,
y que no sigas temblando
o te dará un patatús.
"Voy a hablarte del dolor,
dolor que viene del duelo
de ocultarse tras un velo
de la verdad del amor.
"Ese amor que es libertad,
y es salud y es inocencia,
y es abrazar la conciencia
de nuestra divinidad.
"De ese Dios que es sentimiento
de unidad y de alegría,
y el ignorarlo es la vía
que conduce al sufrimiento.
"Mas, ¡abre bien tus orejas
a ese perdido eslabón
que es el Dios del corazón,
que al abrazarlo te alejas
del negarlo, que es sufrir,
que es la mente la locura
y el corazón la cordura
y la verdad de vivir,
"¡y esa vida es el Nirvana!"
Y así Buda, en Internete,
más o menos a las siete
me dijo por la mañana.
Canalizado por Jesús María Bustelo Acevedo
La Pasarela
LA PASARELA
Aquí empieza la gala del amor,
los lindos corazones muy coquetos
van desfilando por el Arco Iris
que pasarela mágica se ha vuelto.
Hay uno pequeñito y muy torpón
que cada dos por tres está en el suelo,
pero otro muy gordito y generoso
se apresura a animarlo y socorrerlo.
También está la abuela corazona
que se para a escribir hermosos versos,
y su nieta le dice: "Date prisa,
abuelita, que se nos va el abuelo".
Otros dos corazones, pegaditos,
se alejan, apartándose del resto;
tanto tiempo se pasan los dos juntos
que los demás les llaman "los gemelos".
Hay otro corazón muy chiquitito
que se sube a unos zancos gigantescos,
y a todos les resulta muy gracioso
que piense que los otros son pequeños.
Hay unos corazones invisibles
a los que también llaman "los hambrientos";
algunos que los vieron aseguran
que no son invisibles sino negros.
Y marcha un corazón tan diminuto
que a veces se le pisa sin quererlo;
se imagina que viene un huracán
si se levanta una mijita el viento.
Están los corazones con corbatas
que avanzan siempre con semblante serio;
a menudo otros muchos se confunden
y les preguntan: "¿Dónde es el entierro?".
También hay corazones con dos alas
que más que caminar alzan el vuelo;
y muchos que no vuelan se imaginan
que son extraterrestres o extranjeros.
En fin, se acaba aquí la pasarela
donde los corazones son modelos;
modelos, aunque algunos desfilando
no nos vayan dejando un buen ejemplo.
Bueno, amigas y amigos, ya termino,
esperando agradarles con mis versos,
¡Dios les bendiga y deje que desfilen
en esta pasarela mucho tiempo!
Jesús María Bustelo Acevedo
¡A Jugar!
JUZGUEMOS, PERO SIN ZETA
Juzguemos, pero sin zeta,
porque esta vida es un juego
tan cierto como que el ego
no es más que una pataleta.
No perdamos el juicio
para empezar a juzgar,
que eso es exteriorizar
nuestro más callado vicio.
Y, como dijo Joaquín,
¡a jugar!, que en la inocencia
del recreo está la ciencia
de la magia y del magín.
Jesús María Bustelo Acevedo
¡Me he vuelto loco como Quijano!
¡ME HE VUELTO LOCO COMO QUIJANO!
Me he vuelto loco como Quijano
y en vez del mundo veo electrones
girando en torno de corazones
imperceptibles al ojo humano.
Cual el orate de la bacina,
me he vuelto simple por ser profundo,
y ya he cesado de ver el mundo
por otro mundo que se adivina.
He de ser víctima de algún engaño
que hay al final de los corazones,
donde se acaban las ilusiones
con las que gozan en el rebaño.
¡Cuando despierto! ¡Cuando me duermo!
¡Todo es pacífico y es amoroso!...
Ahora es sensato ser cuidadoso,
¡no se den cuenta que estoy enfermo!
¡Ya no veo velos! ¡Ya no veo balas!
¡Sólo volar! ¡Sólo valor!
¡Que bien pudiera volverse amor
aquel que extiende libre sus alas!
Aun siendo humano, bastante humano,
ya no hay pasiones, ya no hay prisiones,
y veo tan sólo los corazones...
¡Me he vuelto loco como Quijano!
Jesús María Bustelo Acevedo
Apocalipsis
APOCALIPSIS
El mundo se termina, se pone todo feo,
se muere hasta la muerte, la vida resucita,
quien fuera poderoso se vuelve un papafrita...
¡El mundo se termina y empieza el cachondeo!
La boca que juzgara hoy solamente besa,
hoy solamente ríe y hoy solamente canta;
quien se desencantara, dichoso nos encanta;
el rey se vuelve súbdito; la súbdita, princesa.
Y todo el que mirara con odio a sus hermanos
tomado por la culpa, el miedo y el dolor,
con el amor deshace tantos errores vanos
y brinda el Infinito que alberga en su interior.
El mundo se termina y empieza el verdadero
del Reino de los Cielos, la Paz y la Verdad,
y ya no ve reparo quien siempre viera un pero
y en vez de hablar de ella se da a su libertad.
¡Se da a su libertad, que para el que comprenda
es darse a sus hermanos en amorosa ofrenda!
El mundo se termina, aunque jamás naciera
y ni siquiera fuera el mundo de verdad,
que el nuestro es siempre nuestro y siempre nos espera,
si es que esperar pudiera, y está en la Eternidad.
Jesús María Bustelo Acevedo
Copyright
COPYRIGHT
Dios también está en la S.G.A.E.
defendiendo sus derechos,
pero yo infrinjo sus leyes
inventándome Universos.
Yo levanto un Paraíso
y un vivir donde no hay muertos,
una serpiente divina
y unos ángeles con sexo,
castigos que hacen reír,
pecados de cachondeo,
oraciones que se bailan,
instantes que son eternos,
goces que son infinitos
y demonios que son buenos...
Pero lo siento en el alma,
Dios mío, pues no respeto
el sagrado copyright
que te dio ser el primero,
y sólo pienso abonar
las semillas que hay en ellos,
donde también hay un Dios,
pero es el Dios verdadero.
Jesús María Bustelo Acevedo
15-Antonio Flores Algovia
EN UN ÁLBUM (FRAGMENTO)
Aquí parado en inacción me quedo,
sin saber qué decir que os interese,
mas debo proseguir mal que me pese
porque borrar lo quen escribí no puedo.
Si es de interés o no me importa un bledo,
y os puedo asegurar que aunque pudiese
evitar lo que escrito se leyese
pasando sólo por encima un dedo,
tan trabajoso oficio no tomara
porque eso a mengua siempre se tuviera;
y tal vez no faltase quien pensara
que de lo que escribí me arrepintiera.
Siendo así que no tengo por delito
cuanto hasta este renglón os llevo escrito.
Antonio Flores Algovia
16-Joaquín Álvarez Quintero
GESTACIÓN DE UN SONETO
Cuando un soneto en la cabeza empieza
a pedir vida pública y brillante,
no hay en la voluntad poder bastante
para que esté tranquila la cabeza.
En tanto que el ingenio lo adereza,
como moscón molesto y susurrante,
salta de consonante en consonante,
bebe en la flor, se irrita en la maleza.
Adonde vamos nuestra sombra sigue:
zumba en casa, en la mesa y en el lecho,
y aun en graves lecturas nos persigue.
Venga el parto torcido, o bien derecho,
si anhelamos que no nos atosigue,
no hay sino rematar... ¡Ay!, ¡ya está hecho!
Joaquín Álvarez Quintero
65-Damián de Cornejo
SONETO
Esta mañana, en Dios y enhorabuena
salí de casa y víneme al mercado;
vi un ojo negro al parecer rasgado,
blanca la frente y rubia la melena,
llegué y le dije: “Gloria de mi pena,
muerto me tiene vivo tu cuidado,
vuélveme el alma, pues me la has robado
con ese encanto de áspid o de sirena.”
Pasó, pasé, miró, miré, vio, víla;
dio muestras de querer, hice otro tanto;
guiñó, guiñe, tosió, tosí, seguíla.
Fuese a su casa, y sin quitarme el manto,
alzó, llegué, toqué, besé, cubríla,
dejé el dinero y fuime como un santo.
Damián de Cornejo
101-Tomás González Carvajal
SONETO
Voy a hacer un soneto, porque ahora
de sonetos está la musa mía;
que hay quien muda dictamen cada día
y mi musa lo muda cada hora.
No es mucho ser mudable, si еs señora;
y yo, que le conozco la manía,
temo, si me descuido, que se ría
de mí, porque es un tanto burladora.
Pues que si rematado aquel cuarteto,
se le antoja una décima u octava,
no hay que acordarse más de tal soneto.
Mas, loado sea Dios, que ya se acaba
en añadiendo al último terceto
este verso, no más, que le faltaba.
Tomás González Carvajal
102-José González Estrada
SONETO
Vamos, Lope, que tienes mucho cuento;
que escribir un soneto es bien sencillo,
y en tanto que me fumo este pitillo
verás cómo me sale en un momento.
Se aplica la directa al pensamiento;
todo es cuestión de dar con el tranquillo,
y así sale el soneto, o sonetillo,
o sonetazo de mi gran talento.
Como verás, ya tengo los cuartetos,
que se me dan a mí de maravilla,
y me lanzo zumbando a los tercetos.
Sigo con la directa tan campante,
y antes de que me queme la colilla
finalizó el soneto a mi Violante.
José González Estrada
104-Juan Antonio Barral Ponce de León
SONETO
¿La ración cotidiana del soneto
quieres hoy? La tendrás en el instante;
que está el aceite hirviendo: un consonante,
otro más, y finó el primer cuarteto.
Ahora dirás que me hallo en un aprieto
y no podré seguir más adelante;
pues te engañas; es género abundante,
y el cuarteto segundo lo completo,
Allá van dos tercetos a mi gusto,
que es en esto libérrimo el poeta;
pero será mejor una cuarteta,
que nunca a reglas justas yo me ajusto;
y con el pareado conocido,
ya tienes el soneto concluido.
quieres hoy? La tendrás en el instante;
que está el aceite hirviendo: un consonante,
otro más, y finó el primer cuarteto.
Ahora dirás que me hallo en un aprieto
y no podré seguir más adelante;
pues te engañas; es género abundante,
y el cuarteto segundo lo completo,
Allá van dos tercetos a mi gusto,
que es en esto libérrimo el poeta;
pero será mejor una cuarteta,
que nunca a reglas justas yo me ajusto;
y con el pareado conocido,
ya tienes el soneto concluido.
Juan Antonio Barral Ponce de León
105-José Estrañi y Grau
SONETO
Un lance interesante y peregrino,
que al inglés más estoico maravilla,
ocurrió en una aldea de Castilla
con cuyo nombre clásico no atino.
Hallábanse a la sombra de un molino
y de un arroyo plácido a la orilla
-émulos de Isabel y de Mancilla-
una moza y un mozo como un pino.
Después de hablarse con acento amargo,
sucedió... ¡Sí fue atroz! ¡Vaya un aprieto!
El caso es que también... mas... sin embargo...
¡Voto va Poncio! ¡Ya el último terceto!
Hasta ahora ¡vive Dios! no me hice cargo
de que es mayor la historia que el soneto.
José Estrañi y Grau
385-Felipe Pardo y Aliaga
A PEPA
Dulce de tus ojuelos es la llama;
dulce tu hablar, tu aliento y tu sonrisa,
cual del jardín la perfumada brisa
que la atmósfera templa y embalsama.
Si es que te ofende, ángel de amor, quien te ama
de tu alma encantadora la divisa
no en tu frente hagas ver, clara y precisa,
ni en el carmín que tu mejilla inflama.
¡Oh! ¡Pepa hermosa! ¡Sólo a ti te adoro!
Sé que otro más feliz supo agradarte,
y de tu corazón ganó el tesoro.
¿Y qué haré yo? Me bastará el amarte
ya que a mi amor corresponder no puedes...
Pero no se lo digas a Mercedes.
A MERCEDES
Virgen, de puras vírgenes ejemplo,
flor delicada entre escogidas flores,
óyeme grata, si al cantar de amores,
la ya olvidada lira no destemplo.
Cuando escucho tu voz, cuando contemplo
de tus ojos los lánguidos fulgores
que rebelan un alma, encantadores,
de la dulzura y la inocencia templo;
es cuando a ti, Mercedes, sólo admiro,
sólo tú endulzas mi destino adusto,
sólo vivo por ti, por ti suspiro.
Y mi amor te declaro, porque es justo
que la beldad que lo inspiró, lo sepa...
Pero no se lo digas a la Pepa.
A MIS AMIGOS
La pasión que devórame insensata,
voy a decirla de primer envite:
fuego de amor mi corazón derrite,
fuego de amor mi espíritu arrebata.
¡Amigos! No juzguéis que es patarata,
ni hagáis mofa de mí, porque me irrite
viéndome en este juego sin desquite,
sin tener, ay, ni a quien llamar ingrata;
que en tal hoguera, en tan ardiente pira,
en tan estrechas e invencibles redes
en tal amor, lo que me da más ira,
es no poderles explicar a ustedes
si es Pepa o es Mercedes quien lo inspira
o lo inspiran las dos, Pepa y Mercedes.
Felipe Pardo y Aliaga
399-Alonso del Castillo y Solorzano
A UN MAL POETA
Aquí yace un poeta tropezón,
de diferentes trovas trujamán,
oyolas el gran turco Solimán,
nueve veces cantar al zancarrón.
Atrevióse a pedir en Hellicón
la plaza de lacayo de Titán;
oyó la culta lengua en Popayán,
Nicaragua y las islas del Japón.
Salió más erudito que el rocín
o caballo Pegaso, y fue gran bien
el aprender a coces su latín.
Las Musas le han tratado con desdén,
nuevas veces pedía el malandrín,
hecho de tus jornadas palafrén.
Alonso del Castillo y Solorzano
409-Manuel Bretón de los Herreros
A LA PEREZA
¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!
¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora, y otra hora!
Comer, holgar… ¡Qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!
¡Salve, oh Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo
me arrastra bostezando; y, de tal modo
tu estúpida modorra a entrarme empieza,
que no acabo el soneto… de per…
Manuel Bretón de los Herreros
430-Juan Pablo Forner y Segarra
MADRID
Esta es la villa, Coridón, famosa
que bañada del leve Manzanares
leyes impone a los soberbios mares
y en otro mundo impera poderosa.
Aquí la religión, zagal, reposa
rica en ofrendas, fértil en altares;
en las calles los hallas a millares;
no hay portal sin imagen milagrosa.
Y por que más la devoción entiendas
de este piadoso pueblo, a cada mano
ves presidir los santos en las tiendas.
Y dime, Coridón, ¿es buen cristiano
pueblo que al cielo da tantas ofrendas?
Eso yo no lo sé, cabrero hermano.
Juan Pablo Forner y Segarra
517-Wenceslao Ayguals de Izco
SONETO BÁQUICO
El Málaga, el Jerez, el Tinto, el Blanco,
todos los bebo con ardiente ahínco.
Si al sólo verlos de alegría brinco
vive Dios que al beberlos no soy manco.
todos los bebo con ardiente ahínco.
Si al sólo verlos de alegría brinco
vive Dios que al beberlos no soy manco.
Jamás cuento las copas si me estanco
aunque lleve en el cuerpo veinticinco,
pues si a la inglesa entusiasmado trinco
de gozo y de placer bailo en un zanco.
aunque lleve en el cuerpo veinticinco,
pues si a la inglesa entusiasmado trinco
de gozo y de placer bailo en un zanco.
Mientras que no lo cata es un mostrenco
que ayes de mal humor exhala bronco
llorando a su pesar como un zopenco,
que ayes de mal humor exhala bronco
llorando a su pesar como un zopenco,
Yo me río de todo, duermo y ronco,
más colorado y gordo que un flamenco,
tendido en blanco lecho como un tronco.
más colorado y gordo que un flamenco,
tendido en blanco lecho como un tronco.
Wenceslao Ayguals de Izco
739-José de Vargas Ponce
OCTAVA
Mas, ¿quién el guapo que a contar se atreve
sus gracias todas? Con menor faena
dirá las gotas que un invierno llueve
y del cerúleo mar la rubia arena.
Confieso, porque el diablo no me lleve,
que es un ángel mujer que sale buena.
¡Así el cielo de allá me la enviara
de veinte abriles y donosa cara!
José de Vargas Ponce
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