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46-Patricio Perera Álvarez



A FABIO

Si no comprendes lo que digo, Fabio,
¿por qué tu lengua me critica fiera?
Si no puedes llegar hasta la esfera
en donde giro, cállese tu labio.

No creas, necio, que me infiera agravio
tu crítica mordaz, simple y artera,
pues en verdad te digo que quisiera
más que tu parabién, castigo sabio.

¿Piensas que por tener en la memoria
trilladas reglas del divino arte
conoces ya la senda de la gloria

y puedes sabio y crítico llamarte?
Tu creencia, oh pedante, es ilusoria:
no olvides, no, la fábula de Iriarte.

Patricio Perera Álvarez

332-Tomás Morales Castellano



PUERTO DESCONOCIDO

Puerto desconocido, desde donde partimos
esta noche, llevándonos el corazón opreso;
cuando estamos a bordo, y en el alma sentimos
brotar la melancólica ternura del regreso.

Silencio; tras los mástiles la luna, pensativa,
en las inquietas ondas su plenitud dilata;
y en el cielo invadido por la pereza estiva,
las estrellas fulguran como clavos de plata.

¡Oh, sentirnos tan solos esta noche infinita,
cuando, acaso, un suspiro de nuestra fe marchita
va a unirse al encantado rumor del oleaje!

Y emprender, agobiados, la penosa partida
sin que un blanco pañuelo nos de la despedida
ni haya una voz amiga que nos grite: ¡Buen viaje!

Tomás Morales Castellano

475-Alonso Quesada



HABLÁNDOLE DEL CORAZÓN

Yo puse el corazón en vuestra mano
como una piedra fabulosa y rara:
un inmenso rubí, que en un lejano
imperio de dolor, amor hallara...

Porque en vuestra pupila temerosa
brillara la codicia, fue el ponerlo.
Mas una fuerza dulce, misteriosa,
vuestra mano cerró, sin vos quererlo...

Y hoy, al volver las horas del pasado,
es más tenaz la sombra del divino
momento, que renueva la ilusión.

Mas al tornar al sueño me he encontrado
vuestra mano truncada en el camino...
¡y dentro de la mano el corazón!

Alonso Quesada

511-Domingo Rivero



EL MUELLE VIEJO

Cuando el sol de la tarde sus rayos amortigua
y al muelle en sombra dejan sus pálidos reflejos,
por las aceras toscas de la explanada antigua,
siguiendo su costumbre, van llegando los viejos.

Desde ese muelle, anhelo de tres generaciones,
en otro tiempo vieron, sobre la azul llanura,
cruzar las blancas velas de las embarcaciones
como presagio humilde de la ciudad futura.

Y hoy, desde el viejo muelle, silencioso y desierto,
miran con turbios ojos salir del nuevo puerto
para Marsella o Londres, Hamburgo o Liverpool,

en vez de los pequeños veleros de estos días,
vapores poderosos que exportan mercancías
y manchan de humo negro el horizonte azul.

Domingo Rivero

547-José Plácido Sansón Grandy



AMOR-FÉNIX

A orillas del tranquilo Manzanares
contemplo mudo como muere el día,
y hundido en mi habitual melancolía
¡ay! me traslado a mis elíseos lares.

María, Concha, Andrés, Plácido... altares
do culto rinde a Dios el alma mía,
son su ornamento, y el fanal que guía
mi débil barca en tempestuosos mares.

Amor de esposo en mis adentros mora,
amor de padre en mis adentros crece,
y el corazón sus ídolos adora.

Que es Fénix este amor, y no perece:
eterna luz que mi horizonte dora,
árbol que eterno en mi jardín florece.

José Plácido Sansón Grandy


LA ESPERANZA

Por entre sombras infeliz viajero,
perdido el rumbo, sin parar camina:
un precipicio aquí, y allá una esquina
marcando van su lóbrego sendero.

¡Sin fin luchar con mi destino quiero!
Exclama, y sigue, y la cerviz no inclina;
porque dentro de sí llama divina
siente abrasar su corazón de acero.

Hondos abismos a su espalda deja,
y zarzales y horror; y el blanco alcanza.
Su triunfo al cabo el vencedor festeja.

¿Quién en tan ardua lid la confianza
supo inspirarle y acallar su queja?
El rayo celestial de la Esperanza.

José Plácido Sansón Grandy

786-José Tabarés Bartlett



A JOSEFINA DE ASCANIO

Desde la crencha de tu oscuro pelo,
que besando acaricia el aura leve,
hasta el sedoso y transparente velo
del encaje que roza tu pie breve;

tus ojos, brilladores como el cielo;
tus manos, lirios de impoluta nieve;
tus líneas, tus contornos, son modelo
que en vano el arte a bosquejar se atreve.

Tu voz, como el acorde de una lira,
fuente parece que en brezal suspira;
a los ensueños del amor provoca...

Es tu sonrisa un mundo de quimeras,
y son las ilusiones prisioneras
en el hilo de perlas de tu boca.

José Tabarés Bartlett