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113-Emilio Antonio Escobar



A CHARLES DARWIN

Gigante de la ciencia redentora,
atleta del humano pensamiento,
¡oh Darwin, tú, que con robusto aliento
del hombre escribes la primera hora!

Ya el Adán mitológico no llora
del Paraíso el triste alejamiento;
y fuerte el hombre y de verdad sediento
mira el Edén en el futuro ahora.

Nuevo Moisés, tu génesis bendito
es de una ley revelación sagrada,
que en sus obras sin fin Natura ha escrito.

Ruede en el polvo el religioso mito;
¡el Progreso es el fin de la jornada
del átomo impalpable al infinito!

Emilio Antonio Escobar

511-Domingo Rivero



EL MUELLE VIEJO

Cuando el sol de la tarde sus rayos amortigua
y al muelle en sombra dejan sus pálidos reflejos,
por las aceras toscas de la explanada antigua,
siguiendo su costumbre, van llegando los viejos.

Desde ese muelle, anhelo de tres generaciones,
en otro tiempo vieron, sobre la azul llanura,
cruzar las blancas velas de las embarcaciones
como presagio humilde de la ciudad futura.

Y hoy, desde el viejo muelle, silencioso y desierto,
miran con turbios ojos salir del nuevo puerto
para Marsella o Londres, Hamburgo o Liverpool,

en vez de los pequeños veleros de estos días,
vapores poderosos que exportan mercancías
y manchan de humo negro el horizonte azul.

Domingo Rivero

638-Carlos Gagini



LAS MUJERES DEL PORVENIR

Cuando a serios estudios, consagradas
penetren de la ciencia en los arcanos
y rompan esos lazos inhumanos
con que el hombre las tiene esclavizadas.

Cuando en otros principios educadas
conquisten sus derechos soberanos
y el porvenir se labren con sus manos,
con sus manos callosas pero honradas.

Cuando dejen de ser las voluptuosas
bestias de amor, para el placer vendidas.
Cuando más ilustradas y afanosas

no puedan en la lucha ser vencidas,
¡para los ricos faltarán queridas,
para los pobres sobrarán esposas!

Carlos Gagini

902-Emilio Ferrari



AL HOMBRE

A través del espacio y a millares
y millares de leguas de tu anhelo,
seguirás a los astros por el cielo
en sus revoluciones seculares;

penetrarás el fondo de los mares,
cual vasto libro hojearás el suelo
y abrirás los alcázares de hielo
que coronan los círculos polares.

Conocerás el germen de la vida,
la faz del microscópico organismo
y la gran nebulosa indefinida;

conocerás la tierra y el abismo;
mas siempre, ¡oh, ley fatal!, desconocida
habrá una cosa para ti: tú mismo.

Emilio Ferrari