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177-Ada Negri



HABITACIÓN DE HOTEL

No ha llegado la noche todavía
y ya es de noche en esta habitación
donde ayer cabía el mundo entero
y hoy sobramos los dos y sólo cabe
la noche, que ya tarda, sin final.

Ada Negri

769-Francisco Guaicaipuro Pardo



SOLEDAD

¿A qué tan dulces horas
traer al corazón, Leonor altiva,
si el sol de esas auroras
ya pasó como lumbre fugitiva?

Callada está la ola
del blando río; el aura no despierta;
y mi alma está sola;
y la tuya, Leonor, la tuya, muerta.

Mira el bosque, sombrío;
mustio el ciprés; fatídica la nube;
y tu suspiro frío,
como esa niebla que del lago sube.

De tanto amor abrigo,
allí está -¿no la ves?- seca la palma
que fue mudo testigo
del amor de tu alma y de mi alma.

¡Iris de mil colores,
qué espléndido brillaste una mañana!
Te fuiste con sus flores
y entre sus orlas de zafiro y grana.

Todo sobre la ola
pasó, del tiempo, con tu amor y el mío;
y mi alma está sola;
y está, sin ti, mi corazón vacío.

Francisco Guaicaipuro Pardo

792-Luis Taboada



VUELVE A FINGIR

Te amé de noche y te adoré de día;
y amor mintiendo tus ardientes ojos,
en el ara fatal de tus antojos
quemé la flor de la existencia mía.

Hoy que el ala plegó mi fantasía,
de una pasión contemplo los despojos,
y aun pienso en ti, sin que me cause enojos,
el recuerdo cruel de tu falsía.

Jamás nuestros castísimos placeres
sepultará mi mente en el olvido,
ni tu nombre a mi pecho será extraño...

Pero vuelve a fingir; di que me quieres,
y buscaré otra vez tu amor mentido,
aunque me mate un nuevo desengaño.

Luis Taboada

842-Sor Juana Inés de la Cruz



SONETO

Al que, ingrato, me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo, ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo:
de quien no quiero, ser violento empleo;
que de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz

871-José Dolores Urriola



SONETO

No pretendáis, amigos, que yo mueva
guerra al objeto de mi amor pasado;
ni que triste, cobarde y humillado,
vaya a poner mi corazón a prueba.

¡Qué yo la idolatré! No es cosa nueva.
¡Qué me dejó por otro! Está probado.
Mas... ¿quién sabe? ¡Tal vez en el pecado
la penitencia merecida lleva!

No su inconstancia para mí deploro,
ni de su fama pésima me río;
ni menos tomo parte en este coro,

que en torno de ella levantáis bravío;
¡pues una dama que se rinde al oro
no se merece ni el desprecio mío!

José Dolores Urriola

898-Joaquina García Balmaseda



A MIS ALEGRÍAS

No os busqué, me buscasteis y en mi pecho
apenas un momento os detuvisteis,
porque encontrar sin duda lo debisteis,
para vuestro valer, recinto estrecho.

El corazón en lágrimas desecho,
desde que el bien a conocer le disteis,
no llora el mal que con huir le hicisteis,
llora el que al acercaros le habéis hecho.

Avezado al dolor de ciegos días
ignoraba el placer de horas serenas,
vinisteis y tan sólo por ser mías

mostrasteis condiciones tan ajenas,
que tuve al disfrutar mis alegrías,
en conocerlas mis mayores penas.

Joaquina García Balmaseda

900-Juan del Encina



ROMANCE

Yo me estaba reposando,
durmiendo como solía.
Recordé, triste, llorando
con gran pena que sentía.
Levantéme muy sin tiento
de la cama en que dormía,
cercado de pensamiento,
que valer no me podía.
Mi pasión era tan fuerte
que de mí yo no sabía.
Conmigo estava la Muerte
por tenerme compañía.
Lo que más me fatigaba
no era porque moría,
mas era porque dejaba
de servir a quien servía.
Servía yo una señora
que más que a mí la quería,
y ella fue la causadora
de mi mal sin mejoría.
La media noche pasada,
ya que era cerca el día,
salíme de mi posada
por ver si descansaría.
Fui para donde morava
aquella que más quería,
por quien yo triste penaba,
mas ella no parecía.
Andando todo turbado
con las ansias que tenía,
vi venir a mi Cuidado
dando voces, y decía:
«Si dormís, linda señora,
recordad por cortesía,
pues que fuisteis causadora
de la desventura mía.
Remediad mi gran tristura,
satisfaced mi porfía,
porque si falta ventura
del todo me perdería.»
Y con mis ojos llorosos,
un triste llanto hacía
con suspiros congojosos,
y nadie lo parecía.
En estas cuitas estando,
como vi que esclarecía,
a mi casa suspirando
me volví sin alegría.

Juan del Encina

956-Fu Huian



PIENSO CÓMO ERA ANTES

Antes tú y yo estábamos
inmensamente unidos
como un cuerpo y su sombra.
Sin embargo ya eres mía
y eres cual nube que se aleja
después de la tempestad.

Antes tú y yo estábamos
como una canción y su eco,
en perfecta armonía.
Sin embargo ya eres mía
y eres cual las hojas muertas
que se desprenden de los árboles.

Fu Huian