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35-Hamda Bint Ziyad Al Muaddib



CUANDO LOS INTRIGANTES

Cuando los intrigantes quisieron separarnos
y no podíamos pedir venganza de ellos,
cuando al asalto se lanzaron de nuestra buena fama
y al verlo escasearon mis defensores y aliados,
contestaste a su ataque con tus ojos
y con mis lágrimas de aliento
que eran espada, torrentes y fuego.

Hamda Bint Ziyad Al Muaddib

41-Abd Allah Ibn Alhaddad


 
TAL VEZ AMADA MÍA

¡Tal vez amada mía, por la verdad de Jesús,
quieras sosegar mi corazón enfermo!
La belleza te ha dado el poder
de hacerme vivir y hacerme morir,
y ella me ha hecho amar apasionadamente las cruces
de los monjes y los ascetas.
¡Yo no hubiera ido a las iglesias
por amor de esas cruces, si no fuera por ti!
Heme aquí, por causa tuya,
sometido a una ruda prueba
sin que haya salida feliz
para los tormentos que me infliges.
No puedo distraerme olvidando,
pues tú me retienes sólidamente
en las redes de tu amor.
¡Cuántas lágrimas de sangre he vertido;
pero tú no tienes piedad del que llora!
¿Sabes lo que tus ojos
han decretado contra los míos?
¿Sabes el fuego que atiza en mi corazón
la sutil luz que emana de tu rostro?
Tu has escondido tu claridad a mis ojos
mientras que ella brilla por encima del sol.
En la rama flexible y la colina arenosa
que se curva, veo tus costados,
en medio de las platabandas, tus mejillas,
y el perfume que se exhala, encuentro tu perfume.
Nuwayra, si tú me esquivas, yo te amo, te amo.
Tus ojos son testigos
de que pertenezco al número de tus víctimas.

Abd Allah Ibn Alhaddad

43-Muhya Bint Al Tayyani



ALEJA DE LA AGUADA DE SUS LABIOS

Aleja de la aguada de sus labios
a cuantos la desean,
igual que la frontera se defiende de cuantos la asedian,
a una la defienden los sables y las lanzas,
y a aquéllos los protege la magia de sus ojos.

Muhya Bint Al Tayyani

55-Fernando Fortún



EL LAGO

Todo el amor de Elena y Margarita
en sus ojos divinos he encontrado
cuando nuestras miradas se han juntado
y he visto que esa unión es infinita.

¿Qué importa que se aleje de mi lado
y siga otro camino diferente
si mi alma con ella eternamente
ha de vivir de un modo no pensado?

En el azul tranquilo de sus ojos,
divino lago de aguas increadas,
en una nave ignota me haré fuerte,

¡y ni veré los horizontes rojos
ni a mis hermanas, otro tiempo amadas,
navegando en el lago hasta la muerte!

Fernando Fortún

58-Manuel Martínez de Navarrete



A UNOS OJOS

Cuando mis ojos miraron
de tu cielo los dos soles,
vieron tales arreboles
que sin vista se quedaron.
Mas por ciegos no dejaron
de seguir por sus destellos,
por lo que duélete de ellos,
que aunque te causen enojos,
son girasoles mis ojos
de tus ojos soles bellos.

Manuel Martínez de Navarrete

64-Concepción Estevarena



HOJAS Y SERES

Hojas que brotan en la misma rama,
si unas el viento logra arrebatar
y otras se quedan a la rama unidas,
¿a verse volverán?

Seres unidos por amantes lazos,
si los viene la muerte a separar
y unos se van mientras los otros quedan
¿a verse volverán?

Concepción Estevarena


GRANDE Y SABIO

Alcé los ojos: tu mirada, entonces,
brilló intensa en mis lágrimas,
como un rayo de sol que ardiente cae
sobre trémulas aguas.

Te dejé de mirar, por parecerme
que te causaba pena,
aunque yo, contemplándola, sentía
satisfacción secreta.

Volví a mirarte cuando ya a mis labios
atrajo una sonrisa:
llorando estabas tú, pero tus lágrimas
eran lágrimas mías.

Grande es tu corazón, porque consuela
con el triste sufriendo:
tu corazón es sabio porque sabe
llorar males ajenos.

Concepción Estevarena

145-Walt Whitman




TU MIRADA

Mirándome a los ojos, sumergiste
todo tu ser en mi interior; perplejo,
de tu mirada viendo en el espejo,
me quedé al contemplar a aquel que viste:

El poeta de piedra al que pediste
cariño, o cuanto menos un bosquejo,
el mismo que te aparta en un consejo
pero cuando te vas se pone triste.

Mirándome, brotó la maravilla
de esa perla avanzando en tu mejilla
que era el grito callado del dolor.

Mas tocado por ver cuánto sufrías,
y anhelando llenarte de alegrías,
te dije que te amaba sin rubor.

Walt Whitman

170-Lys Ambroise



TERNURA

Ponte sombra en los labios
y anochéce los ojos,
que ya el sol parte el día
y se agobia callado.

Amo ver la dulzura
de ese rizo divino
que entreabre tus dientes
al asombro del mundo.

Ponte sombra en los labios
y anochece los ojos...
Una solar ternura
tiende su postrer lampo
besando los palmares
de la ardiente bahía...

Sobre la mar inmóvil
se empavesan los barcos
de sopor y de hastío,
de gaviotas y albatros.

Armoniza en tu clave
los arrullos más hondos.

Ponte sombra en los labios
y anochéce los ojos.

Lys Ambroise

182-Cesare Pavese



VENDRÁ LA MUERTE

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Cesare Pavese

210-Juan Wallparrimachi



TU PUPILA

Como estrella de tu pupila
cayó en mi noche de pena,
quise guardarla en mi pecho,
se tornó en tierna paloma.

Envidioso torbellino
me la quitó de las manos;
para impedir que la siga
me volvió ciego y tullido.

Hecho escarnio de la gente;
por lluvia y sol flagelado,
mi corazón se consume
anhelando a mi paloma.

Juan Wallparrimachi

382-Antonio Sellén



A OFELIA

Si eres un ángel que risueño vienes
a calmar de mi pecho la agonía,
aquí a tu lado en mi dolor me tienes
para oír de tu acento la armonía.

Mira: mi frente se doblega mustia
de un pérfido destino a los rigores,
y tú sola calmar puedes mi angustia,
tú sola con tus cánticos de amores.

¿Dónde irá sin la luz de tu mirada
mi corazón que por tu amor fallece,
cuando en mi ser tu imagen encarnada
al riego de mis lágrimas florece?

En la senda de amor errante vago,
y cuán sombrío mi horizonte miro,
cuando concibe que jamás en pago
arrancaré a tu pecho ni un suspiro.

Porque busca en tu amor la primavera
el alma triste que el pesar marchita,
que en vano el corazón vivir pudiera,
en esta soledad en que se agita.

Si eres el ideal de mi ventura
deja que el triste corazón sediento
en el puro raudal de tu ternura
apague su amoroso sentimiento.

Que si eres ángel que risueño vienes
para cerrar del corazón la herida,
aquí a tu lado en mi dolor me tienes,
¡esperanza postrera de mi vida!

Antonio Sellén

388-Nicolás Paso y Delgado



TU MIRADA

Ni la dulce purísima alegría
del infeliz que mísero gimiera
cuando su flaca mano descubriera
rico tesoro entre la tierra fría;

ni el gozo singular que sentiría
el que abatido ciego padeciera
cuando su vista el arte le volviera
y adorase la luz del claro día;

ni el entusiasmo del que a Dios implora
pisando del patíbulo la grada
cuando el justo perdón llega en tal hora;

igualan de mi mente enamorada
el contento, ¡mujer encantadora!,
cuando la vida bebo en tu mirada.

Nicolás Paso y Delgado

390-Miriam Elim



LOS OJOS EXTASIADOS

En la dulzura de esperar, se me han quedado
los ojos extasiados.
Otro sol y otra luna han de venir
y habrán de hallarme así:
Quietas las manos, antes flores de ruego
sombreadas las pupilas de misterio...
Otro sol y otra luna han de tornar
sin que se canse mi anhelar.

En la dulzura de esperar, se me han quedado
los ojos extasiados.

Miriam Elim

417-Luis Gálvez De Montalvo



CANCIÓN

Pastora, tus ojos bellos
mi cielo puedo llamallos,
pues en llegando a mirallos,
se me pasa el alma a ellos.

Ojos cuya perfección
desprecia humanos despojos,
los ojos los llamen ojos,
que el alma sabe quién son.

Pastora, la fuerza dellos
por espejo hace estimallos,
pues viene junto el mirallos
y el pasarse el alma a ellos.

Muchas cosas dan señal
desta verdad sin recelo:
que tus ojos son del cielo
y su poder celestial.

Pastora, pues solo vellos
fuerza el corazón a amallos,
y la gloria de mirallos,
a pasarse el alma a ellos.

Luis Gálvez De Montalvo

431-Graciliano Chaverri



TUS OJOS

Todo en ti me enamora y me fascina:
tu seductora faz americana,
tu talle y tu figura soberana,
tu deslumbrante cabellera ondina.

Tu voz - que de tu boca purpurina
como cascada bullidora mana -
y esa arrogancia tuya de sultana
que es de una Venus la actitud divina.

Mas nada, nada, en mi entusiasmo, tanto
me admira de tus gracias y me asombra,
como tus ojos en que amor destilas.

Que el mismo Dios, por aumentar tu encanto,
en forma de astros condensó la sombra
y los puso en tus ojos por pupilas.

Graciliano Chaverri

437-Juan Bautista Arriaza y Superviela



LA GUARIDA DE AMOR

Amor, como se vio desnudo y ciego,
pasando entre las gentes mil sonrojos,
pensó en buscar unos hermosos ojos
donde vivir oculto y con sosiego.

¡Ay Silvia!, y vio los tuyos, vio aquel fuego
que rinde a tu beldad tantos despojos,
y hallando satisfechos sus antojos,
en ellos parte a refugiarse luego.

¡Qué extraño es ver ya tantos corazones
rendir, bien mío, los soberbios cuellos,
y el yugo recibir que tú les pones,

si a más de que esos ojos son tan bellos,
está todo el Amor con traiciones,
haciéndonos la guerra dentro de ellos!

Juan Bautista Arriaza

476-Francisco de Figueroa



PARTIENDO DE LA LUZ

Partiendo de la luz, donde solía
venir su luz, mis ojos me han cegado;
perdió también el corazón cuitado
el precioso manjar de que vivía.

El alma desechó la compañía
del cuerpo, y fuese tras el rostro amado;
así en mi triste ausencia he siempre estado
ciego y con hambre y sin el alma mía.

Agora que al lugar, que el pensamiento
nunca dejó, mis pasos presurosos
después de mil trabajos me han traído,

cobraron luz mis ojos tenebrosos
y su pastura el corazón hambriento,
pero no tornará el alma a su nido.

Francisco de Figueroa

486-Manuel de la Revilla



MI AMOR

No es el amor que siente el pecho mío
impetuosa pasión asoladora,
ni fugaz ilusión fascinadora
que pasa y deja tras de sí el vacío.

Dulce y tranquilo cual el manso río
pero como la luz de blanca aurora,
es, hermosa, el amor con que te adora
quien a tus plantas rinde su albedrío.

Que si al mirar tu espléndida belleza
incendio asolador abrasa el alma,
de la pasión los resplandores rojos

se extinguen, contemplando tu pureza,
y el corazón al fin halla la calma
en el sereno cielo de unos ojos.

Manuel de la Revilla

510-Bernardo de Balbuena



SONETO

Perdido ando, señora, entre la gente
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida:
sin vos porque de mí no sois servida,
sin mí porque con vos no estoy presente;

sin ser porque del ser estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida;
sin Dios porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida porque ausente de su alma
nadie vive, y si ya no estoy difunto
es en fe de esperar vuestra venida.

¡Oh, bellos ojos, luz preciosa y alma,
volved a mirarme, volveréisme al punto
a vos, a mí, a mi ser, mi dios, mi vida!

Bernardo de Balbuena

528-Angelo Poliziano



TE DOY GRACIAS

Yo te doy gracias, Amor,
de toda pena y tormento,
y de hoy más estoy contento de todo dolor.
Contento estoy de cuanto he podido sufrir,
Señor, en tu hermoso reino;
ya que por tu merced, sin mérito mío,
me has dado tan gran prenda,
ya que me has hecho digno
de tan bienaventurada sonrisa,
que al paraíso ha llevado mi corazón.

Yo te doy gracias, Amor.
Al paraíso mi corazón han llevado
los bellos ojos risueños,
donde yo te vi, Amor, estar escondido
con tus llamas ardientes.
¡Oh, lindos ojos lucientes
que el corazón me habéis quitado!

Yo te doy gracias, Amor.
Ya temía yo por mi vida:
Mi señora vestida de blanco
con sonrisa amorosa me socorrió
gozosa, bella y honesta:
Matizada tenía la cabeza
de rosas y alhelíes,
y sus ojos al sol vencen en su esplendor.
Yo te doy gracias, Amor.

Angelo Poliziano